50 Best Ojos Color Sol Ad Images in 2020 - BigSpy

Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo

Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
❤️Vives en cada latido mío❤️ La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Crecer sin una madre puede ser difícil. Para Jana Wen, la vida empeoró cuando su padre, Henry, trajo a casa a su amante. Con dos medios hermanos que intentaban causar problemas, Jana estaba aislada en la familia. Desesperada por ganarse su amor, ella aceptó ser sacrificada por intereses familiares. Se casó con un CEO rico, Zed Qi, a cambio de un terreno que su padre quiería. Sin embargo, el fracaso y las complicaciones crecientes a que tenía que enfrentarse la condujeron al destino de ser abandonada. Y al mismo tiempo, el secreto de la muerte de su madre hizo que la situación se volviera más compleja. ¿Fue un accidente o un asesinato? Para descubrir la verdad sobre la muerte de su madre, incluso arriesgó su vida. Sola en el mundo, Jana se encuentró con su ex novio. ¿Su consideración reavivaría su amor hacia él? ¿Podría hacer que su matrimonio funcionara? ¡Pase la página para obtener más información! Capítulo 1 Regalo de divorcio Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Con sólo una sábana cubriendo su cuerpo, se quedó parada junto a la puerta. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. Determinada a salirse con la suya, Jana lo alcanzó y lo tomó del brazo. Luego miró a su esposo con su expresión más encantadora y le suplicó: "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". Zed se sacudió de encima las manos de la mujer. Molesto por su perenne insistencia, le dirigió una mirada severa y extremadamente fría: "¡No!". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasi
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Gafas Graduadas online desde 98€ | Project Lobster
¿Estarías tomando el sol 8 horas seguidas? Diríamos que no… O si Que no estés tumbado al sol con la crema solar puesta, no significa que no estés expuesto a una luz, igualmente dañina... La de la pantalla La cantidad de luz HEV que emite una pantalla, es solo una fracción de la emitida por el sol, sin embargo, la cantidad de horas que pasamos delante de ellas, y la proximidad de estas a nuestros ojos está afectando a nuestros ojos y nuestra salud Proteger tus ojos de la luz azul te permitirá: Reducir dolores de cabeza y migrañas Reducir la sequedad y los ojos rojos Combatir la degeneración macular Dormir mejor Fabricamos nuestro filtro interno en España. No jugamos con la calidad que te mereces. Sin reflejos. Sin cambios de color. Cómo llevar unas gafas normal y corrientes, con la seguridad, de que proteges tus ojos. Puedes descubrir más en projectlobster.com/pages/filtro-blue-light-lentes-digitales
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo hice? ¿Cómo es que volvió tan pronto? ¿Y ahora qué hago?', se preguntó ella. Se encontraba en un callejón sin salida. ¿Ahora cómo podría justificar todas las cosas que acababa de decir? Para complacerlo, ella usualmente se comportaba decentemente y con elegancia frente a él. 'Supongo
Manobook - Biblioteca portátil
Jana Wen soltó un quejido mientras la luz del sol le daba en el rostro. Sabía que tenía que levantarse de la cama, pero su cuerpo no estaba de acuerdo. Se sentía agotada a pesar de lo mucho que había dormido. Cuando puso atención a su entorno, escuchó la voz de un hombre. Al escuchar con más atención, se dio cuenta de que él estaba hablando por teléfono, y por lo que pudo captar, parecía que estaba a punto de irse. Se frotó los ojos tratando de convencerse de salir de la cama, y volvió a quejarse cuando por fin se levantó y se giró hacia la puerta de la habitación. "Zed Qi...", susurró Jana Wen al ver a aquel hombre. Golpeteó el suelo con uno de sus pies descalzos y le sonrió tímidamente al hombre mientras esperaba a que él terminara de hablar. "Está bien, hablaremos más tarde en la compañía", terminó él bruscamente la conversación. Un pitido se dejó escuchar cuando la llamada se desconectó, y entonces él se volvió para mirar a la mujer que estaba junto a la puerta. Los ojos de Zed Qi recorrieron lentamente el cuerpo de Jana, cuya piel pálida contrastaba de manera sutil con el color de la sábana. Le gustaba especialmente la manera en que su cabello revuelto se sumaba a su gran atractivo, pensando que Jana se veía aún más hermosa y encantadora a la luz de la mañana. "Estoy esperando", dijo él despreocupadamente. Parecía un poco impaciente. Jana se rió entre dientes, "La propiedad en los suburbios, ¿si podrías...?". "¡De ninguna manera!", su reacción fue inmediata. Ni siquiera la dejó terminar su petición. Ella se sorprendió un poco por esa reacción. Lentamente, caminó hacia él y le dijo: "No creo que estés muy seguro de que esa propiedad tenga potencial. Además, ya eres bastante rico. ¿Por qué te aferras a ella?". El hombre frunció el ceño, y sus ojos profundos eran de una frialdad aterradora. En voz baja y grave dijo, "Sra. Qi, por favor ten cuidado con lo que dices. Esa propiedad es mía, además, ¿sabes cómo pides favores?". Jana apretó los puños. A pesar de que su tono arrogante y desdeñoso la disgustaba, se obligó a sonreír de manera tentadora. ¡Necesitaba que él aceptara su petición! "La acabas de recibir ayer...", murmuró ella suavemente. Él no pareció haber oído su comentario. Se acomodó la camisa antes de agarrar su abrigo, y luego se dio la vuelta para irse. Determinada a salirse con la suya, Jana lo alcanzó y lo tomó del brazo. Luego miró a su esposo con su expresión más encantadora y le suplicó: "Por favor, hazme ese favor. Sé que eres un hombre muy generoso. Prométeme que le cederás esa propiedad a la familia Wen. Prométemelo, ¿de acuerdo? Prométemelo...". Zed se sacudió de encima las manos de la mujer. Molesto por su perenne insistencia, le dirigió una mirada severa y extremadamente fría: "¡No!". "¡Tú!", Jana se enfureció. No podía entender el porqué de su terquedad. Ya no le era posible ocultar su frustración, puesto que ya había intentado varias estratagemas para convencerlo, y en cada ocasión había fracasado. Sin agregar otra palabra, Zed salió de la habitación. Como Jana no estaba vestida apropiadamente, no lo siguió. En vez de ello, respiró hondo varias veces y regresó a la habitación. Una vez en el armario, escogió la ropa que iba a ponerse. Mientras estaba de pie frente al espejo, no pudo evitar maldecir, "Eres un idiota, Zed. Me esforcé demasiado. ¡Incluso dormí contigo anoche! No puedo creer que ni siquiera hayas considerado mi petición. ¡Vamos a ver cómo te sentirías si la situación se invirtiera!". Cuando ella levantó la pierna para meterse en sus pantalones, sintió un dolor repentino entre los muslos. Los recuerdos de la noche anterior la inundaron y maldijo al hombre una vez más. De repente, vio que una mano larga y fina sosteniendo un vestido apareció frente a ella. Se volvió con una mirada asustada. Había estado maldiciendo a su marido, y ahora él estaba parado justo detrás de ella, mirándola con curiosidad. "¿Podrías repetir lo que acabas de decir?". La cara de Zed se oscureció y apareció en ella una sonrisa sardónica. '¡Pero sí lo vi irse! ¿O no lo
ALTA Especialidad Medica
REJUVENECIMIENTO FACIAL LÁSER de 8,000 a solo $1,499 pesos. Por tiempo limitado GRATIS: una sesión a quienes adquieran un vial de Juvederm para cualquier tratamiento GRATIS: una sesión a Membresías Oro. 50% descuento a Membresías Naranja. _____________________________________________ Recientemente hemos incorporado a nuestro equipamiento un novedoso láser con grandes ventajas para el paciente CLEARLIGHT Dentro de nuestra plataforma láser disponemos la modalidad de Rejuvenecimiento Facial que puede llegar hasta 2mm de profundidad de manera que estimulamos la regeneración celular y estimulación de colágeno permitiéndonos el tratamiento del envejecimiento y foto envejecimiento. Este es un revolucionario procedimiento en el mundo de la dermatología y cirugía cosmética, fruto de muchos años de investigación. El rejuvenecimiento con láser. Este procedimiento mejora perceptiblemente los signos del envejecimiento solar de manera inmediata, se pierde uno o dos tonos instantáneamente, así como las arrugas finas, las patas de gallo y cambios en el color de la piel, que aparecen en el transcurso de los años o como resultado de la exposición al sol. Nuestros Láser no tiene efectos secundarios incesables y tampoco le incapacitará. Efectos del láser CLEARLIGHT: * Rejuvenece la piel. * Eliminación de la pigmentación solar * Aclaramiento del tono facial instantáneo * Reduce las arrugas finas de labios, frente y patas de gallo. * Reduce el envejecimiento solar de cara, cuello, escote y manos. * Se puede aplicar en todo el cuerpo * La gran ventaja es que al no ser un método invasivo no requiere baja laboral, procurándole una piel más suave y lozana. Sin incomodidades. Preguntas frecuentes sobre rejuvenecimiento láser ¿Cuánto tiempo dura un tratamiento estándar? El tratamiento completo de la cara dura de 20 min. ¿Se puede combinar con otros tratamientos? Se puede combinar con otros tratamientos de rejuvenecimiento facial como el botox que reduce las arrugas dinámicas de la piel, el relleno con ácido hialurónico para mejorar los surcos nasogenianos, aumento de labios, mictodermoabracion para mejorar la oxigenación de la piel y potenciar los efectos del láser, radiofrecuencia para mejorar la flacidez, skinboosters u otros tratamientos… ¿Qué efectos secundarios tiene? Ninguno ¿Cómo actúa sobre el rejuvenecimiento cutáneo cl láser? El láser CLEARLIGHT es un láser intermedio entre los sistemas de rejuvenecimiento ablativos y los no ablativos. Actúa emitiendo miles de minúsculos haces, que penetran en la piel a modo de profundas columnas hasta las capas profundas de la piel dejando el área de alrededor indemne motivo de la rápida recuperación. Después de atravesar de forma precisa la superficie de la piel, el láser se concentra en puntos específicos que están debajo de la epidermis. Esta actividad del láser incentiva la producción de colágeno nuevo, que otorga a la piel un aspecto más sano y lozano, al mismo tiempo que rellena las líneas finas y las arrugas. La energía que penetra en la dermis profunda, remodela el colágeno. Cuando el área tratada comienza a cicatrizar, aparece la piel nueva y sana que da ese aspecto más joven. Candidatos para el tratamiento con láser fraccionado: Todas aquellas personas que tengan signos de envejecimiento pueden mejorar con el tratamiento. Especialmente manchas, las líneas finas, las arrugas alrededor de los ojos, las pecas y las manchas del sol pueden eliminarse. El envejecimiento del rostro se debe al efecto acumulado a lo largo de los años de la luz ultravioleta, y se manifiesta en forma de cambios de la coloración (manchas oscuras o lentigos, rojeces, arañas vasculares, amarillamiento), pérdida del tono y pequeñas arrugas en las zonas más expuestas a la luz. Hasta ahora era preciso tratar cada una de estas manifestaciones por separado, con los numerosos procedimientos cosméticos o con los láseres existentes. Incluso con los láser el tratamiento no era global: hay láseres para manchas, otros para rojeces o telangiectasias, peelings de diferentes profundidades e incluso tratamientos má
Boris Johnson
Knowledge Source
Max Martini Milano
Haro Bikes
Versicherungen von ERGO | ERGO
Zonia Romania
쇼핑 끝판왕
Dit is mijn Toekomst
BornPrimitive - Patriot Inspired Workout Clothing for Men & Women
Home - smyle
K-12 Education Programs in Plano, TX
Mercedes-Benz lengvasis automobilis
Pasirūpinkite saugia kelione į žiema. Specialūs pasiūlymai padangoms ir padangų montavimui. Užsiregistruokite internetu, paprasta ir greita!
Dick's Hillsboro Honda | Honda Dealer near Beaverton
Still interested in a pre-owned vehicle? Here are some vehicles you may like from Dicks Hillsboro Honda!
Instagram
404 Error - Teachable
Amplía tus posibilidades laborales con el curso de Depilación 100% online. Obtén el certificado de estudios ¡Conoce más!
รับดูแลเพจ เอาเวลาไปทำอย่างอื่นได้เลย
Art-Kamin
Halandri Club
First, we eat then we do everything else! #HalandriClub #tennis #outdoors #exquisite #athens #green #spring #enjoy #sport #pool #blue #fresh #ingredients #club #restaurant #food #delicious
Velvet pub
Sábado vai ser o seu momento! Uma noite só com os HITS dos anos 2000! Chama todo mundo!!
Xuxu Store
Instagram
The Buzz Digger Shop - Cool Gadgets and Tools for Your Daily Life!
US Solar Rebates
Rach Alice
ร่ำรวยเงินตรา
Digital express
Little Black Dress - Women Fashion
Luxury Linen Bedding - Sheets, Duvet Covers & Pillowcases | Flax Sleep
AmbLegis - Gestão de Requisitos Legais
KOKOJI
Luziana Lanna Idiomas – Melhor que estudar é aprender.
Instagram
#weddingvibes #inlaws place #chirala Thanku @pattusareeswholesale for this saree nd @handmade_creative_creations just loved these bangles
IQ Option
Become a trader and start trading easier than you think! A convenient and reliable platform with worldwide access and quick withdrawals is in your hands.
Krav Maga DEFCON Ludwigsburg
Emma Skincare
Vì sao rửa mặt sạch lại quyết định 90% độ đẹp của làn da, và những gì cần làm
Deliveroo - Food Delivery