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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Su voz temblorosa tenía un encanto especial en esta noche oscura. Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?" Sin terminar las preguntas, Lola se lanzó hacia Jorge con tanta fuerza que los dos se cayeron en el sofá detrás del hombre. "¡Hey, tú! " "Yo... Me encuentro mal, yo... ¡Te lo ordeno, sálvame!" ¡¿Ordenarme?! Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. …………………… Lola se quedó atontada en la cama duran
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Esta es una historia de amor, de sueños y de ilusiones. La vida de Lola, una joven hermosa y de familia rica, era perfecta hasta que conoció a Jorge. Al despertarse en la habitación del hotel, descubrió que el mundo se le había venido abajo y que su mejor amiga la había traicionado con su exnovio. Determinada a vengarse, Lola decidió casarse con el misterioso Jorge, pero lo que jamás esperaba era que él era un joven multimillonario, y menos aún, que se enamoraran locamente el uno del otro. ¿Cómo les aguarda el destino? ¿Será él el refugio de sus tempestades? Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorg
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Esta es una historia de amor, de sueños y de ilusiones. La vida de Lola, una joven hermosa y de familia rica, era perfecta hasta que conoció a Jorge. Al despertarse en la habitación del hotel, descubrió que el mundo se le había venido abajo y que su mejor amiga la había traicionado con su exnovio. Determinada a vengarse, Lola decidió casarse con el misterioso Jorge, pero lo que jamás esperaba era que él era un joven multimillonario, y menos aún, que se enamoraran locamente el uno del otro. ¿Cómo les aguarda el destino? ¿Será él el refugio de sus tempestades? Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorg
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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel estuvieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de servir la comida y todavía no había cerrado la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Obviamente estaba mintiendo, pues apenas conocía al huesped de esa habitación. Pero mientras no sea Miguel, le valía. Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¿Quién te dio permiso para entrar? ¡Lárgate!", dijo Jorge después de ver la cara de la mujer, quien iba muy bien arreglada. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona atrevida, franca y con una personalidad sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. ‘¿Es una dama que se equivocó de habitación? ¿Es posible?’, se preguntó Jorge, quien tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta para hacerla salir. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, pero afortunadamente una mano todavía estaba agarrada por el hombre, por lo que no se hizo daño. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras tomaba el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y le suplicó. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?". Sin terminar las preguntas, Lola casi se cae nuevamente. "¡Hey, tú!”. "Oye... Me encuentro mal... ¡Te ordeno que me ayudes!”. ¿Cómo? ¿Ordenarme? Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. Bien, tenía que reconocer que, esta mujer era muy atractiva para él, pero habían subestimado su capacidad de autocontrol. "¡Te lo digo por última vez, lárgate de mi habitación!". Lola dio unos pasos hacia atrás para mantenerse en pie. Apenas entendía lo que
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《Deseos cumplidos》 Hace cuatro años, Cassandra tuvo que casarse con un joven rico, aunque no tenía sentimientos hacia él. Del mismo modo, el hombre que compartía nombre con ella en el certificado de matrimonio tampoco podía importarle menos. Cuatro años después, estando borracha en un crucero en Roma, el destino le envió un regalo de graduación, una ardiente aventura de una noche con un hombre increíblemente guapo. ¡Había engañado a su marido! Y lo que era peor, ¡el misterioso hombre resultó ser el hermano de su esposo, Rufus Luo! Capítulo 1 Saboreando En algún lugar de la ciudad de Roma, mientras la luna proyectaba un brillo místico en la noche oscura, un lujoso crucero blanco atravesaba silenciosamente los tranquilos torrentes del océano. La fiesta en el barco estaba en pleno apogeo, con un ambiente lleno de canto y baile. Todos a bordo estaban felices, disfrutando de la animada y divertida atmósfera en la que estaba sumergidos. Mientras tanto, en una habitación de lujo del navío, se observaba una silueta proyectada en la puerta de vidrio, borrosa por el vapor de la ducha caliente, lo que la hacía misteriosamente atractiva. El sonido del agua goteando en el suelo contrastaba notablemente con el silencio de la noche. En la habitación había un ambiente acogedor y atractivo. Al otro lado de la puerta de cristal, un hombre esperaba pacientemente, apoyado contra la cabecera de la cama, y entre sus delgados dedos, sujetaba un cigarrillo a medio fumar. Disfrutando cada bocanada de humo, lucía irresistiblemente varonil, ya que sabía que fumar era símbolo de masculinidad. Golpeando suavemente las cenizas de su cigarrillo, respiró hondo y echó una hermosa serie de anillos de humo. Para él eran como una obra de arte. La piel morena del hombre exudaba un atractivo brillo bajo la tenue luz. Su constitución era delgada y firme, sin ningún rastro de grasa. Cada aspecto de su apariencia era simplemente perfecto. Él entrecerró un poco los ojos, esos ojos tan agudos como los de un águila, que emanaban una extraña sensación de siniestra languidez. Su rostro bien esculpido era irresistible, sus labios sensuales, delgados y rosáceos mostraban una sonrisa con ligero rastro de burla. Sus ojos, ardientes de fuego y deseo, fijaron la mirada a través de la puerta de cristal. Estaba examinando cuidadosamente cada centímetro de pliegues y curvas de la mujer dentro del baño. La puerta se abrió lentamente. La bata de seda blanca que llevaba puesta la mujer mostraba su atractiva figura. Se estaba secando su largo cabello negro con una toalla. Ajustándose la bata, se volvió hacia él y le dirigió una sonrisa tentadora. Él estaba abrumado por el repentino estallido de hormonas al verla. Se veía sexy mientras se frotaba el pelo. Debajo de su cabello estaba su adorable rostro, un rostro que no tenía ninguna imperfección. Era la definición de belleza asombrosa. Ese rastro de ligero sonrojo en sus mejillas era un festín para la vista. Se preguntaba si tal vez había algo en su piel que la hacía sonrojar después de cada baño, ya que no podía evitar mirarla. Para él, ella se parecía a una delicada flor en pleno florecimiento. "¿Ya se te ha pasado el efecto del alcohol?", preguntó el hombre, todavía con el cigarrillo entre los dedos que le hacía sentir como un verdadero macho. "Sí", respondió la mujer levantando las cejas. Rápidamente, el hombre guapo y fornido que unos segundos antes estaba acostado en la cama se acercó a ella. Sus manos se extendieron para darle la bienvenida, pasando los dedos por su esbelta espalda mientras le daba un abrazo. Con los labios pegados a la oreja de la mujer, él susurró: "Mmm, hueles muy bien". La sensualidad oculta del susurro la excitó, e hizo que ella echara para atrás la cabeza. Él lo hizo intencionalmente. Viendo cómo el hombre jugaba con ella, se sonrojó con timidez. Aún se sentía un poco mareada por el efecto del vino. Si su mente no se hubiera quedado en blanco esa noche, de ninguna manera se hubiera pegado el revolcón con este hombre. Recordó que ya era la segunda mitad de la noche. Antes de e
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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel estuvieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de servir la comida y todavía no había cerrado la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Obviamente estaba mintiendo, pues apenas conocía al huesped de esa habitación. Pero mientras no sea Miguel, le valía. Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¿Quién te dio permiso para entrar? ¡Lárgate!", dijo Jorge después de ver la cara de la mujer, quien iba muy bien arreglada. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona atrevida, franca y con una personalidad sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. ‘¿Es una dama que se equivocó de habitación? ¿Es posible?’, se preguntó Jorge, quien tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta para hacerla salir. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, pero afortunadamente una mano todavía estaba agarrada por el hombre, por lo que no se hizo daño. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras tomaba el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y le suplicó. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?". Sin terminar las preguntas, Lola casi se cae nuevamente. "¡Hey, tú!”. "Oye... Me encuentro mal... ¡Te ordeno que me ayudes!”. ¿Cómo? ¿Ordenarme? Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. Bien, tenía que reconocer que, esta mujer era muy atractiva para él, pero habían subestimado su capacidad de autocontrol. "¡Te lo digo por última vez, lárgate de mi habitación!". Lola dio unos pasos hacia atrás para mantenerse en pie. Apenas entendía lo que
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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Su voz temblorosa tenía un encanto especial en esta noche oscura. Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?" Sin terminar las preguntas, Lola se lanzó hacia Jorge con tanta fuerza que los dos se cayeron en el sofá detrás del hombre. "¡Hey, tú! " "Yo... Me encuentro mal, yo... ¡Te lo ordeno, sálvame!" ¡¿Ordenarme?! Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. …………………… Lola se quedó atontada en la cama duran
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❤️Enamorada del CEO❤️ La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúda
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—Alfa pícaros invaden la manada kade moon —Mandenar a dos de nuestros mejores hombres y que los Maten si es necesario. —Sí, alfa Veo a mi beta irse, es muy guapo su cabello es color café cobrizo y sus ojos color verde, sus labios son carnosos y color rosa; cualquiera muere por estar con él, pero él es más de esos que elijen lo mejor de lo mejor para satisfacerse. Yo por otra parte soy de piel clara, con ojos color marrón y labios color rojo carmín; muchos quieren salir con la alfa más poderosa del mundo y así quitarme de mi puesto, pero eso nunca pasará, pues yo, Jane Clas no planeó ser compañero de nadie, me gusta la liberación y no estar atada a nadie; no necesito una pareja para ser feliz. Salgo caminando al bosque y dejo que el aire acaricie mi rostro. - Jane nuestro amigo esta cerca , lo puedo sentir - Es mejor que nos vayamos - ¡Yo quiero a mi amigo! - ¡pues no, Jenny ! Salgo corriendo de aquel lugar pero ¿¡Saben qué !? Mi compañero toma el control de mí haciéndome transformar en mi forma lobuna; soy una loba muy grande más que cualquier alfa, mis ojos son color rojo con pupilas blancas. - No te atrevas Jenny - digo molesta - Ya se fue - dice triste Yo corro en dirección a nuestra manada y me transforman otra vez en mi forma humana. ¿Dónde establecerás cariño? - pregunta mi padre estrechándome en sus brazos —Sólo fui a caminar— digo encogiéndome de hombros. —Ya veo, hay algo que quiero comentarte —¿Qué cosa?— digo frunciendo el ceño. —La manada kellow moon quiere salir a la luz Esas palabras me dejaron estáticas; se suponía que esa manada era una leyenda, mi manada es la gobernante de todas, yo era la alfa de los alfas, pero si kellow moon existe ellos serían los gobernantes. Se dice que sus lobos son 3 veces más grandes que nosotros y nuestro tamaño déjenme decirles que era muy grande pues si me ponía a la par de un lobo de otra manada él parecía un perrito. —Eso ... no puede ser cierto— digo tambaleándome, pero por suerte mi padre me sostiene —Mi lobo Matt me ha dicho— dice preocupado La manada kollow moon irrumpiría la paz, pues ellos son oscuros y malvados. No papá, eso no puede ser— digo angustiada —Eso espero cariño— dice en tono preocupado revolviéndose el cabello Entro a casa, es amplia con diez habitaciones con baños incluidos, las paredes son blancas color crema y los muebles son de color negro, la cocina es de mármol; subo las escaleras y entro a mi habitación, las paredes son color rosa pálido y mi cama es blanca con rosa, tengo un escritorio color blanco y sillones color rosa; lo sé puede verso infantil, pero son mis colores favoritos. - Jenny ¿Existe la manada Kollow Moon ? - pregunto preocupada No sé Jane , sus auras dice la leyenda que son tan poderosas que no puedo comunicarme con ellos - dice apenada. —Esta bien— digo desanimada - Jane - lo dice en un tono nada consolador ¿Qué pasa Jenny ? —Hoy en el bosque, creí sentir a nuestro compañero, pero su aura ... daba miedo; Nunca había sentido una aura así— Jenny lo dice preocupada ya la misma vez con miedo —Es mejor que nos alejamos de esa aura —Creo que si— dice triste Cortamos la conexión y se disolvió un suspiro. ¿Qué es ir a tomar unos tragos? - dice Jake a través de la conexión —En un momento estoy lista— digo un poco desanimada —Llegaré en quince minutos y arriba esos ánimos— dice alegre Yo sonrió y me incorporo; voy a mi armario y decido ponerme un vestido negro que me queda perfecto, es como una segunda piel, me queda un poco arriba de las rodillas, es de encaje de corazón con la espalda descubierta. Me pongo mis tacones negros, me dejo el cabello suelto, me maquillo un poco y bajo las escaleras tranquilamente. —Wow te ves espectacular— dice Jake abriendo los ojos como platos —No seas exagerado Jake— digo en tono de reproche, él alza las manos en rendición y yo suelto una risa corta Jake es muy guapo, su cabello es rubio tiene ojos color azules muy hermosos e hipnotizantes, su piel es de un tono peculiar bronceado. —A divertirnos— Jake me dedica una sonrisa pícara —Andando— digo sonriente Llegamos a un Pub privado y comenzamos a beber ron. —
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Hotel de cinco estrellas en la Península Reina: La fiesta de cumpleaños número 22 de Lola estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose por doquier. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera aplicado demasiado colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar por un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel fueran felices. Tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más recóndita del pasillo. Ninguna de las dos se detuvo hasta la última habitación, donde un camarero del hotel acababa de entregar comida y aún no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, que llevaba puesta la bata del hotel, ya que seguramente acababa de ducharse. "Mientras sea un hombre, no me importa", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de acomodar su cabello, se marchó hacia otra habitación, como si no hubiera pasado nada. Lola había sido arrojada a la habitación de un extraño. Bajo la penumbra de la lámpara, vio a un hombre que la estaba mirando con expresión seria. Lola dio un respingo... Las miradas frías... El estar borracha no le permitió pensar más de la cuenta, se levantó con dificultad y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo que era muy importante para ella, pero en ese momento no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!", dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. El cabello largo oscuro de Lola había sido arreglado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda resaltaban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los zapatos de punta roja con tacón de ocho centímetros de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento estaba dando pisotones de forma grotesca con sus zapatos de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?", preguntó Lola mientras intentaba quitarse los zapatos, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró quitarse un zapato, el cual lanzó a unos tres metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, el cual emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esa mujer mostraba que era una dama elegante y de buena familia. ‘¿Será posible que esta chica se haya equivocado de habitación?’. Jorge tomó el esbelto brazo de Lola y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca mientras una de sus manos todavía estaba sostenida por el hombre. "¡No lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge, así que soltó la de Lola mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras tomaba el teléfono fijo para hacer la llamada, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me encuentro muy mal". Su voz temblorosa tenía un encanto especial en esta noche oscura. Jorge soltó el teléfono, y la miró con una expresión seria, mientras decía: "¡Dime algo! ¿Quién te ha dicho que hoy llegaba a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?". Sin dejar que terminara sus preguntas, Lola se lanzó hacia Jorge con tanta fuerza que los dos cayeron sobre el sofá que estaba detrás de él. "¡Hey, tú! ".
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Esta es una historia de amor, de sueños y de ilusiones. La vida de Lola, una joven hermosa y de familia rica, era perfecta hasta que conoció a Jorge. Al despertarse en la habitación del hotel, descubrió que el mundo se le había venido abajo y que su mejor amiga la había traicionado con su exnovio. Determinada a vengarse, Lola decidió casarse con el misterioso Jorge, pero lo que jamás esperaba era que él era un joven multimillonario, y menos aún, que se enamoraran locamente el uno del otro. ¿Cómo les aguarda el destino? ¿Será él el refugio de sus tempestades? Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorg
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Enamorada del CEO La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me en
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¡Había engañado a su marido! Y lo que era peor, ¡el misterioso hombre resultó ser el hermano de su esposo, Rufus Luo! En algún lugar de la ciudad de Roma, mientras la luna proyectaba un brillo místico en la noche oscura, un lujoso crucero blanco atravesaba silenciosamente los tranquilos torrentes del océano. La fiesta en el barco estaba en pleno apogeo, con un ambiente lleno de canto y baile. Todos a bordo estaban felices, disfrutando de la animada y divertida atmósfera en la que estaba sumergidos. Mientras tanto, en una habitación de lujo del navío, se observaba una silueta proyectada en la puerta de vidrio, borrosa por el vapor de la ducha caliente, lo que la hacía misteriosamente atractiva. El sonido del agua goteando en el suelo contrastaba notablemente con el silencio de la noche. En la habitación había un ambiente acogedor y atractivo. Al otro lado de la puerta de cristal, un hombre esperaba pacientemente, apoyado contra la cabecera de la cama, y entre sus delgados dedos, sujetaba un cigarrillo a medio fumar. Disfrutando cada bocanada de humo, lucía irresistiblemente varonil, ya que sabía que fumar era símbolo de masculinidad. Golpeando suavemente las cenizas de su cigarrillo, respiró hondo y echó una hermosa serie de anillos de humo. Para él eran como una obra de arte. La piel morena del hombre exudaba un atractivo brillo bajo la tenue luz. Su constitución era delgada y firme, sin ningún rastro de grasa. Cada aspecto de su apariencia era simplemente perfecto. La puerta se abrió lentamente. La bata de seda blanca que llevaba puesta la mujer mostraba su atractiva figura. Se estaba secando su largo cabello negro con una toalla. Ajustándose la bata, se volvió hacia él y le dirigió una sonrisa tentadora. Él estaba abrumado por el repentino estallido de hormonas al verla. Se veía sexy mientras se frotaba el pelo. Debajo de su cabello estaba su adorable rostro, un rostro que no tenía ninguna imperfección. Era la definición de belleza asombrosa. Ese rastro de ligero sonrojo en sus mejillas era un festín para la vista. "Por favor... Debo irme", la dama imploró al hombre, su mente estaba despejada y estaba recuperando plena conciencia. Cubierta bajo la bata de baño, sintió un dolor sordo en su cuerpo y un caos total en su mente. En la noche de su graduación, no podía creer lo que le había pasado en esta tierra extranjera con un total desconocido. "Mi nombre es Rufus Luo", se presentó el hombre en lugar de dejarla ir. El tono frío de la dama no logró alejar al hombre, al contrario, lo indujo a que se acercara aún más. Su voz grave y profunda era tan cautivadora, y la sonrisa en su hermoso rostro era tan terriblemente tentadora y carismática. "Mire señor, no tiene que decirme su nombre. Solo estamos satisfaciendo nuestras necesidades individuales. Después de esta noche, no habrá nada entre nosotros. Sin ataduras". La chica parecía estar molesta por su acción de presentarse, lo que despertó en él interés en un mayor desarrollo de su relación de una noche. La dama se dio la vuelta, con su elegante cabello mojado dejando un toque fresco y gentil en su piel. "Has estado genial esta noche. ¿Habrá una próxima vez?", dijo el hombre llamado Rufus, levantando ligeramente las cejas. La sonrisa en su rostro era tan deslumbrante que la mujer, que se esforzó mucho por mantener una distancia segura entre él y ella, también estaba algo aturdida. "Lo siento. Tengo que irme ahora". La chica finalmente reunió todas sus fuerzas y decidió irse. Sin dudarlo, la mujer se quitó la bata de baño bajo la mirada del hombre y rápidamente recogió la ropa esparcida por el suelo para vestirse. Cuando estuvo lista, tomó su bolso rápidamente con sus manos delgadas y temblorosas, pero el bolso cayó al suelo y todo lo que había dentro quedó regado por el suelo. Ella frunció el ceño y dejó escapar un susurro profundo. Se recogió el pelo largo detrás de la oreja para que no le tapara la vista y se agachó para recoger sus cosas. Esto hizo que el hombre dibujara una sonrisa tímida en su rostro. Esta vez, fue una sonrisa significativa co
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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel estuvieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de servir la comida y todavía no había cerrado la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Obviamente estaba mintiendo, pues apenas conocía al huesped de esa habitación. Pero mientras no sea Miguel, le valía. Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¿Quién te dio permiso para entrar? ¡Lárgate!", dijo Jorge después de ver la cara de la mujer, quien iba muy bien arreglada. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona atrevida, franca y con una personalidad sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. ‘¿Es una dama que se equivocó de habitación? ¿Es posible?’, se preguntó Jorge, quien tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta para hacerla salir. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, pero afortunadamente una mano todavía estaba agarrada por el hombre, por lo que no se hizo daño. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras tomaba el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y le suplicó. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?". Sin terminar las preguntas, Lola casi se cae nuevamente. "¡Hey, tú!”. "Oye... Me encuentro mal... ¡Te ordeno que me ayudes!”. ¿Cómo? ¿Ordenarme? Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. Bien, tenía que reconocer que, esta mujer era muy atractiva para él, pero habían subestimado su capacidad de autocontrol. "¡Te lo digo por última vez, lárgate de mi habitación!". Lola dio unos pasos hacia atrás para mantenerse en pie. Apenas entendía lo que
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¡Había engañado a su marido! Y lo que era peor, ¡el misterioso hombre resultó ser el hermano de su esposo, Rufus Luo! En algún lugar de la ciudad de Roma, mientras la luna proyectaba un brillo místico en la noche oscura, un lujoso crucero blanco atravesaba silenciosamente los tranquilos torrentes del océano. La fiesta en el barco estaba en pleno apogeo, con un ambiente lleno de canto y baile. Todos a bordo estaban felices, disfrutando de la animada y divertida atmósfera en la que estaba sumergidos. Mientras tanto, en una habitación de lujo del navío, se observaba una silueta proyectada en la puerta de vidrio, borrosa por el vapor de la ducha caliente, lo que la hacía misteriosamente atractiva. El sonido del agua goteando en el suelo contrastaba notablemente con el silencio de la noche. En la habitación había un ambiente acogedor y atractivo. Al otro lado de la puerta de cristal, un hombre esperaba pacientemente, apoyado contra la cabecera de la cama, y entre sus delgados dedos, sujetaba un cigarrillo a medio fumar. Disfrutando cada bocanada de humo, lucía irresistiblemente varonil, ya que sabía que fumar era símbolo de masculinidad. Golpeando suavemente las cenizas de su cigarrillo, respiró hondo y echó una hermosa serie de anillos de humo. Para él eran como una obra de arte. La piel morena del hombre exudaba un atractivo brillo bajo la tenue luz. Su constitución era delgada y firme, sin ningún rastro de grasa. Cada aspecto de su apariencia era simplemente perfecto. La puerta se abrió lentamente. La bata de seda blanca que llevaba puesta la mujer mostraba su atractiva figura. Se estaba secando su largo cabello negro con una toalla. Ajustándose la bata, se volvió hacia él y le dirigió una sonrisa tentadora. Él estaba abrumado por el repentino estallido de hormonas al verla. Se veía sexy mientras se frotaba el pelo. Debajo de su cabello estaba su adorable rostro, un rostro que no tenía ninguna imperfección. Era la definición de belleza asombrosa. Ese rastro de ligero sonrojo en sus mejillas era un festín para la vista. "Por favor... Debo irme", la dama imploró al hombre, su mente estaba despejada y estaba recuperando plena conciencia. Cubierta bajo la bata de baño, sintió un dolor sordo en su cuerpo y un caos total en su mente. En la noche de su graduación, no podía creer lo que le había pasado en esta tierra extranjera con un total desconocido. "Mi nombre es Rufus Luo", se presentó el hombre en lugar de dejarla ir. El tono frío de la dama no logró alejar al hombre, al contrario, lo indujo a que se acercara aún más. Su voz grave y profunda era tan cautivadora, y la sonrisa en su hermoso rostro era tan terriblemente tentadora y carismática. "Mire señor, no tiene que decirme su nombre. Solo estamos satisfaciendo nuestras necesidades individuales. Después de esta noche, no habrá nada entre nosotros. Sin ataduras". La chica parecía estar molesta por su acción de presentarse, lo que despertó en él interés en un mayor desarrollo de su relación de una noche. La dama se dio la vuelta, con su elegante cabello mojado dejando un toque fresco y gentil en su piel. "Has estado genial esta noche. ¿Habrá una próxima vez?", dijo el hombre llamado Rufus, levantando ligeramente las cejas. La sonrisa en su rostro era tan deslumbrante que la mujer, que se esforzó mucho por mantener una distancia segura entre él y ella, también estaba algo aturdida. "Lo siento. Tengo que irme ahora". La chica finalmente reunió todas sus fuerzas y decidió irse. Sin dudarlo, la mujer se quitó la bata de baño bajo la mirada del hombre y rápidamente recogió la ropa esparcida por el suelo para vestirse. Cuando estuvo lista, tomó su bolso rápidamente con sus manos delgadas y temblorosas, pero el bolso cayó al suelo y todo lo que había dentro quedó regado por el suelo. Ella frunció el ceño y dejó escapar un susurro profundo. Se recogió el pelo largo detrás de la oreja para que no le tapara la vista y se agachó para recoger sus cosas. Esto hizo que el hombre dibujara una sonrisa tímida en su rostro. Esta vez, fue una sonrisa significativa co
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Enamorada del CEO La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me en
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Enamorada del CEO La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me en
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Enamorada del CEO La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me en
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Enamorada del CEO La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, me en
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❤️Enamorada del CEO❤️ La versión completa solo está disponible aquí Resumen: Drogada por su ex novio y un hombre misterioso le quitó la virginidad. Para vengar a su ex, se casó con este hombre, y comenzó una nueva vida totalmente diferente a la de antes. Puso un límite para su relación, pero él la ignoró una y otra vez. "A partir de este momento, te daré lo que quieras", susurró con voz suave, complaciéndola, pero al final ella descubrió que su amor no era puro ... ¡Busca Enamorada del CEO para leer la historia completa en Manobook! Capítulo 1 Debes salvarme Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel durmieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de repartir la comida y todavía no cerraba la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra gigante, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. "Mientras sea un hombre, me vale", dijo Rosa. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¡Lárgate!" dijo Jorge después de ver la cara de la mujer. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. La parte inferior del vestido estaba decorada con diamantes brillantes. Su pierna delgada se mostraba por la parte derecha de la falda. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona alegre, franca y sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo suavemente su mano izquierda, y finalmente logró sacar el tacón y lo lanzó a unos 3 metros de distancia. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. "¿Es una dama que se equivocó de habitación?". ¿Es posible? Jorge tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Jorge. "Ayúdame, por favor, m
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Deseos cumplidos Hace cuatro años, Cassandra tuvo que casarse con un joven rico, aunque no tenía sentimientos hacia él. Del mismo modo, el hombre que compartía nombre con ella en el certificado de matrimonio tampoco podía importarle menos. Cuatro años después, estando borracha en un crucero en Roma, el destino le envió un regalo de graduación, una ardiente aventura de una noche con un hombre increíblemente guapo. ¡Había engañado a su marido! Y lo que era peor, ¡el misterioso hombre resultó ser el hermano de su esposo, Rufus Luo! Capítulo 1 Saboreando En algún lugar de la ciudad de Roma, mientras la luna proyectaba un brillo místico en la noche oscura, un lujoso crucero blanco atravesaba silenciosamente los tranquilos torrentes del océano. La fiesta en el barco estaba en pleno apogeo, con un ambiente lleno de canto y baile. Todos a bordo estaban felices, disfrutando de la animada y divertida atmósfera en la que estaba sumergidos. Mientras tanto, en una habitación de lujo del navío, se observaba una silueta proyectada en la puerta de vidrio, borrosa por el vapor de la ducha caliente, lo que la hacía misteriosamente atractiva. El sonido del agua goteando en el suelo contrastaba notablemente con el silencio de la noche. En la habitación había un ambiente acogedor y atractivo. Al otro lado de la puerta de cristal, un hombre esperaba pacientemente, apoyado contra la cabecera de la cama, y entre sus delgados dedos, sujetaba un cigarrillo a medio fumar. Disfrutando cada bocanada de humo, lucía irresistiblemente varonil, ya que sabía que fumar era símbolo de masculinidad. Golpeando suavemente las cenizas de su cigarrillo, respiró hondo y echó una hermosa serie de anillos de humo. Para él eran como una obra de arte. La piel morena del hombre exudaba un atractivo brillo bajo la tenue luz. Su constitución era delgada y firme, sin ningún rastro de grasa. Cada aspecto de su apariencia era simplemente perfecto. La puerta se abrió lentamente. La bata de seda blanca que llevaba puesta la mujer mostraba su atractiva figura. Se estaba secando su largo cabello negro con una toalla. Ajustándose la bata, se volvió hacia él y le dirigió una sonrisa tentadora. Él estaba abrumado por el repentino estallido de hormonas al verla. Se veía sexy mientras se frotaba el pelo. Debajo de su cabello estaba su adorable rostro, un rostro que no tenía ninguna imperfección. Era la definición de belleza asombrosa. Ese rastro de ligero sonrojo en sus mejillas era un festín para la vista. "Por favor... Debo irme", la dama imploró al hombre, su mente estaba despejada y estaba recuperando plena conciencia. Cubierta bajo la bata de baño, sintió un dolor sordo en su cuerpo y un caos total en su mente. En la noche de su graduación, no podía creer lo que le había pasado en esta tierra extranjera con un total desconocido. "Mi nombre es Rufus Luo", se presentó el hombre en lugar de dejarla ir. El tono frío de la dama no logró alejar al hombre, al contrario, lo indujo a que se acercara aún más. Su voz grave y profunda era tan cautivadora, y la sonrisa en su hermoso rostro era tan terriblemente tentadora y carismática. "Mire señor, no tiene que decirme su nombre. Solo estamos satisfaciendo nuestras necesidades individuales. Después de esta noche, no habrá nada entre nosotros. Sin ataduras". La chica parecía estar molesta por su acción de presentarse, lo que despertó en él interés en un mayor desarrollo de su relación de una noche. La dama se dio la vuelta, con su elegante cabello mojado dejando un toque fresco y gentil en su piel. "Has estado genial esta noche. ¿Habrá una próxima vez?", dijo el hombre llamado Rufus, levantando ligeramente las cejas. La sonrisa en su rostro era tan deslumbrante que la mujer, que se esforzó mucho por mantener una distancia segura entre él y ella, también estaba algo aturdida. "Lo siento. Tengo que irme ahora". La chica finalmente reunió todas sus fuerzas y decidió irse. Sin dudarlo, la mujer se quitó la bata de baño bajo la mirada del hombre y rápidamente recogió la ropa esparcida por el suelo para vestirse.
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《Deseos cumplidos》 Hace cuatro años, Cassandra tuvo que casarse con un joven rico, aunque no tenía sentimientos hacia él. Del mismo modo, el hombre que compartía nombre con ella en el certificado de matrimonio tampoco podía importarle menos. Cuatro años después, estando borracha en un crucero en Roma, el destino le envió un regalo de graduación, una ardiente aventura de una noche con un hombre increíblemente guapo. ¡Había engañado a su marido! Y lo que era peor, ¡el misterioso hombre resultó ser el hermano de su esposo, Rufus Luo! Capítulo 1 Saboreando En algún lugar de la ciudad de Roma, mientras la luna proyectaba un brillo místico en la noche oscura, un lujoso crucero blanco atravesaba silenciosamente los tranquilos torrentes del océano. La fiesta en el barco estaba en pleno apogeo, con un ambiente lleno de canto y baile. Todos a bordo estaban felices, disfrutando de la animada y divertida atmósfera en la que estaba sumergidos. Mientras tanto, en una habitación de lujo del navío, se observaba una silueta proyectada en la puerta de vidrio, borrosa por el vapor de la ducha caliente, lo que la hacía misteriosamente atractiva. El sonido del agua goteando en el suelo contrastaba notablemente con el silencio de la noche. En la habitación había un ambiente acogedor y atractivo. Al otro lado de la puerta de cristal, un hombre esperaba pacientemente, apoyado contra la cabecera de la cama, y entre sus delgados dedos, sujetaba un cigarrillo a medio fumar. Disfrutando cada bocanada de humo, lucía irresistiblemente varonil, ya que sabía que fumar era símbolo de masculinidad. Golpeando suavemente las cenizas de su cigarrillo, respiró hondo y echó una hermosa serie de anillos de humo. Para él eran como una obra de arte. La piel morena del hombre exudaba un atractivo brillo bajo la tenue luz. Su constitución era delgada y firme, sin ningún rastro de grasa. Cada aspecto de su apariencia era simplemente perfecto. Él entrecerró un poco los ojos, esos ojos tan agudos como los de un águila, que emanaban una extraña sensación de siniestra languidez. Su rostro bien esculpido era irresistible, sus labios sensuales, delgados y rosáceos mostraban una sonrisa con ligero rastro de burla. Sus ojos, ardientes de fuego y deseo, fijaron la mirada a través de la puerta de cristal. Estaba examinando cuidadosamente cada centímetro de pliegues y curvas de la mujer dentro del baño. La puerta se abrió lentamente. La bata de seda blanca que llevaba puesta la mujer mostraba su atractiva figura. Se estaba secando su largo cabello negro con una toalla. Ajustándose la bata, se volvió hacia él y le dirigió una sonrisa tentadora. Él estaba abrumado por el repentino estallido de hormonas al verla. Se veía sexy mientras se frotaba el pelo. Debajo de su cabello estaba su adorable rostro, un rostro que no tenía ninguna imperfección. Era la definición de belleza asombrosa. Ese rastro de ligero sonrojo en sus mejillas era un festín para la vista. Se preguntaba si tal vez había algo en su piel que la hacía sonrojar después de cada baño, ya que no podía evitar mirarla. Para él, ella se parecía a una delicada flor en pleno florecimiento. "¿Ya se te ha pasado el efecto del alcohol?", preguntó el hombre, todavía con el cigarrillo entre los dedos que le hacía sentir como un verdadero macho. "Sí", respondió la mujer levantando las cejas. Rápidamente, el hombre guapo y fornido que unos segundos antes estaba acostado en la cama se acercó a ella. Sus manos se extendieron para darle la bienvenida, pasando los dedos por su esbelta espalda mientras le daba un abrazo. Con los labios pegados a la oreja de la mujer, él susurró: "Mmm, hueles muy bien". La sensualidad oculta del susurro la excitó, e hizo que ella echara para atrás la cabeza. Él lo hizo intencionalmente. Viendo cómo el hombre jugaba con ella, se sonrojó con timidez. Aún se sentía un poco mareada por el efecto del vino. Si su mente no se hubiera quedado en blanco esa noche, de ninguna manera se hubiera pegado el revolcón con este hombre. Recordó que ya era la segunda mitad de la noche. Antes de e
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Hotel de cinco estrellas de la península Reina Ya mismo, la fiesta de cumpleaños de 22 años estaba a punto de concluir. Lola estaba un poco borracha y andaba bamboleándose. Su cara estaba más roja que antes, como si se hubiera maquillado con el colorete. El ascensor llegó al octavo piso y Rosa mantenía empuñadas las manos de Lola con fuerza. Después de pensar un rato, decidió que nunca iba a dejar que Lola y Miguel estuvieran juntos. Ella tomó una decisión y llevó a Lola a la parte más profunda del pasillo. Las dos no se detuvieron hasta la última habitación, donde el camarero del hotel acababa de terminar de servir la comida y todavía no había cerrado la puerta de la habitación. "Hola, la persona que está dentro es mi amigo, voy a saludarle, no hace falta que cierres la puerta". Obviamente estaba mintiendo, pues apenas conocía al huesped de esa habitación. Pero mientras no sea Miguel, le valía. Sin sospechar de ella, el camarero se marchó empujando el carrito de comida. A través de la rendija de la puerta, Rosa vio una sombra, llevando puesto la bata del hotel, debe acabar de ducharse. Sin pensar más, Rosa metió a Lola en la habitación con toda su fuerza, y cerró la puerta rápidamente. Mientras lo hacía, levantó la mirada para ver la cámara de seguridad. Afortunadamente, esta habitación se situaba en un punto ciego, fuera del alcance de la cámara. Después de ordenar su cabello, se marchó hacia otra habitación como si no hubiera pasado nada. Lola fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra del farol, vio a un hombre que la estaba mirando seriamente. Ella dio un respingo... Las miradas frías... Estar borracha no le hizo pensar más de la cuenta, se levantó difícilmente y se acercó al hombre. Lola estaba consciente de que necesitaba algo, que era muy importante para ella, pero ahora mismo no sabía qué era lo que necesitaba. "¿Quién te dio permiso para entrar? ¡Lárgate!", dijo Jorge después de ver la cara de la mujer, quien iba muy bien arreglada. Su cabello largo oscuro fue diseñado por una estilista profesional, y tanto el vestido blanco como su figura linda mostraban todas sus virtudes. Debido a los tacones de punta roja con 8 cm de alto que llevaba, se podía deducir que Lola era una persona atrevida, franca y con una personalidad sincera. En este momento, ella pisaba de forma grosera los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros de distancia, Jorge vio su cara rojiza... "Me siento mal, ¿me puedes dar un vaso de agua fría?" Lola preguntó mientras intentaba quitarse los tacones, pero por mucho que lo intentaba no era capaz de hacerlo. El perfume que llevaba la mujer era de una marca muy reconocida internacionalmente, que emitía un olor floral agradable. Todo lo que portaba esta mujer mostraba que era una señorita elegante y de buena familia. ‘¿Es una dama que se equivocó de habitación? ¿Es posible?’, se preguntó Jorge, quien tiró el esbelto brazo de Lola, y la arrastró hacia la puerta para hacerla salir. Sin embargo, las piernas de la mujer comenzaron a temblar. Cayó a la alfombra blanca del suelo, pero afortunadamente una mano todavía estaba agarrada por el hombre, por lo que no se hizo daño. "¡No me lo puedo creer!". Casi se agotó la paciencia de Jorge. Soltó la mano bruscamente y pretendió llamar a la recepción del hotel. Mientras tomaba el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y le suplicó. "Ayúdame, por favor, me encuentro mal". Jorge soltó el teléfono, y se fijó en ella seriamente, "¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llego a esta ciudad? ¿Quién te contrató...?". Sin terminar las preguntas, Lola casi se cae nuevamente. "¡Hey, tú!”. "Oye... Me encuentro mal... ¡Te ordeno que me ayudes!”. ¿Cómo? ¿Ordenarme? Jorge intentaba controlar su temperamento. Se rio y arrojó a la mujer sin vacilar. Bien, tenía que reconocer que, esta mujer era muy atractiva para él, pero habían subestimado su capacidad de autocontrol. "¡Te lo digo por última vez, lárgate de mi habitación!". Lola dio unos pasos hacia atrás para mantenerse en pie. Apenas entendía lo que